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RE-STYLE: APROVECHAR LAS PRENDAS DE CEREMONIA

De la resaca de las prendas festivas a dejar que nos envuelvan con frescura y estilo

Es cierto que las celebraciones, parte de nuestra vida social y familiar, son divertidas y alegres por el reencuentro con gente querida. Pero en la parte de preparación de la imagen, no dejan de ser un engorro: salir de nuestra habitual zona de confort, no repetir looks y echarnos a la calle a comprar ropa para un día, con el correspondiente gasto de tiempo y dinero. Y así, en tantas ocasiones, esas prendas acaban muertas en el armario o, en el caso de las más avispadas, de vuelta en la tienda al día siguiente. El motivo es que, por mucho que a veces nos gusten, no las vemos amortizables. Error, hermanas.

No las exiliéis tan rápido. Como siempre, la solución es ampliar nuestra visión panorámica al escogerlas: prendas de ceremonia, sí, pero versátiles. Y casi todas, salvo un vestido de cola o de novia, lo son. La moda ya incorpora y mezcla absolutamente todo, y ahí está la llave. Sólo hay que echar mano de los recursos estilísticos que cada día manejáis mejor, et voilà! Hoy partimos de una simple falda de Zara de 25,95€, que habíamos usado, por ejemplo, en nuestro último evento.

Clave: CAMBIAR EL SIGNIFICADO DE NUESTRA IMAGEN. De nocturna y sofisticada, ahora queremos que hable de día, de frescura y jovialidad. Empezamos.

-La blusa blanca con bolsillo (seriedad, pulcritud, estructura) desaparece para dar paso a una camiseta de algodón blanco (luz, niñez) con flores bordadas (romántico)

-Nos bajamos de las sandalias de tacón (femenino, sensual) para calzarnos unas chanclas de pala en piel (playa, duchas, desnudez)

-Sustituimos los pendientes festivos (noche) por una gafa de sol (propias de un look de primera hora) con aire glam y rockero, que arranca una sonrisa de complicidad a la falda de encaje.

-Del reloj de piel en blanco y dorado (barroco, femenino) pasamos al de malla en negro y acero (día, frío, masculino). El anillo desaparece: con menos bisutería ganamos sencillez.

-Olvidamos la limosnera de raso y pompón (brillo, lujo, sensualidad) para hacer una inserción perfecta de tendencia, porque una bolsa desestructurada en red artesanal da un giro completo a la naturaleza del look.

-Del maquillaje intenso de fiesta a otro más natural para un efecto cara lavada. La clave: labios con brillo para dar frescura al rostro.

-Y, por último, de una fragancia voluptuosa -siempre reservada a la noche-, descendemos a la bruma del rocío con un agua fresca de colonia.

Y andando, chicas, que la vida es corta. Pero muy ancha 😉

 

 

Espero que os guste, Mar Gago

 

 

Mar
Diseñadora de moda, estilista, patronista, asesora de imagen, personal shopper y cool hunter por la Escuela Superior de Diseño y Moda Goymar y por la Escuela Superior Marcelo Macías. Gestiona el blog de moda “SE que ponerme” y colabora en suplementos de moda en prensa escrita, imparte cursos de imagen personal y trabaja como personal shopper y estilista.

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