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¿ERES UNA MUJER CÁLIDA DE OTOÑO?

La tonalidad más intensa de las pieles cálidas

«En el probador». Escena 1, Toma 4.122:

-AMIGA/MADRE/DEPENDIENTA: Pues yo lo veo muy mono y te sienta de maravilla.

-TÚ: Sí, bueno… (girando delante del espejo). Es mono, sí, pero no sé… (Y venga a girar y girar) ¿Qué haré?

-AMIGA/MADRE/DEPENDIENTA: Llévatelo, que luego se habrá vendido. Siempre ocurre igual.

Y te lo llevas. Y, meses después, sigues saludándolo al abrir y cerrar el armario del que, por supuesto, sabes que no saldrá. Y sí, siempre ocurre igual, pero por esto:

1- Si dudas, ya tienes la respuesta: no es para ti. Otra cosa es que no sepas porqué.

2- El criterio de otro nunca vale lo mismo que tu vocecilla interior. Tienes la prueba aún con la etiqueta en el armario.

Cuando una prenda sienta perfecta en talla y estilo, pero no acaba de funcionar, falla la tonalidad. ¿Solución? Conocerse al dedillo. Al dedillo.

Si no nos probamos la talla de otra ni prendas que no son de nuestro estilo, ¿por qué nos da igual ignorar qué paleta cromática nos favorece y cuál nos apaga?

Sabemos casar colores, en conjuntos o en la decoración de casa, y damos por hecho que será igual para nosotras mismas. Pero una cosa es casar colores entre sí, y otra que esa combinación case luego con nuestra piel. Ése es el dato que nos falta y que sustituimos por decisiones inconscientes que resultan una lotería. Ensayo-error una y otra vez.

Al empezar a vestirnos, manda nuestro propio color. Si nuestra protagonista lo hubiera conocido o la acompañase una personal shopper, ya no habría llegado con la prenda errónea al probador. Conocer nuestra tonalidad es una información fija, como el color de nuestros ojos. Por eso no nos cansaremos de insistir (podéis consultar nuestros posts «Chicas Frías» y «Mujeres Cálidas»)

Hay personas de tonalidad fría y otras de tonalidad cálida, y eso lo determinan los pigmentos de nuestra piel (no el bronceado). Y cada una tiene su paleta cromática adecuada. Esto lo saben las celebrities igual que su grupo sanguíneo, por ejemplo. Bueno, la mayoría de ellas.

No suele preocuparnos tanto si nos favorece el color de unos pantalones o unos zapatos, sino si nos sientan bien o resultan cómodos. Pero en cuanto al éxito de nuestro primer plano, debemos tener siempre a mano nuestra paleta. Si soy cálida, por muy mona que sea la blusa en blanco nuclear, mi piel va a resultar cetrina y apagada; pero si la cojo en blanco roto, me iluminará. Y así con todas las gamas de todos los colores.

Somos cálidas si de los 3 pigmentos de la piel predomina el amarillo. Somos frías si predomina el azul. Esto sólo resulta fácil al ojo de los profesionales de la imagen, pero hay otras pruebas para averiguarlo.

Cartulina rosa o naranja bajo el mentón. Si os favorece más la rosa, sois frías; si la naranja, sois cálidas.

Venas de la muñeca. Si tiran a azulado, sois frías; si a verdoso, sois cálidas.

Metales/bisutería. Si os favorece más el plateado, sois frías; si el dorado, sois cálidas.

Y dentro del grupo, hay cálidas más suaves (llamadas ‘cálidas de primavera’, como Charlize Theron, Scarlett Johansson u Olivia Palermo) y más intensas (llamadas ‘cálidas de otoño’, como Beyoncé, Sara Carbonero, Paula Etchevarría o Angelina Jolie), a quienes dedicamos el post de hoy. Si eres de éstas últimas, tu blanco será el beige, tu amarillo el ocre, tu rojo el caldero, tu verde el caqui y tu azul el azafata.

Espero que os sirva, Mar Gago.

 

 

 

 

Mar
Diseñadora de moda, estilista, patronista, asesora de imagen, personal shopper y cool hunter por la Escuela Superior de Diseño y Moda Goymar y por la Escuela Superior Marcelo Macías. Gestiona el blog de moda “SE que ponerme” y colabora en suplementos de moda en prensa escrita, imparte cursos de imagen personal y trabaja como personal shopper y estilista.

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