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CEREMONIA: LARGOS Y LISOS

Si eliges vestido largo, que sea liso. Te explicamos por qué.

Septiembre es el mes de las bodas, según un estudio realizado por la web especializada Bodas.net. Los millennials casaderos optan por celebraciones diferentes al clásico bodorrio. Más frescas, distendidas y que transmitan un toque de su personalidad. La foto con marco de plata, en casa de mamá y papá, pero el álbum entero se va a las redes sociales. Semejante profusión de instantáneas y público multiplica el efecto y la importancia de lo que nos ponemos, y suaviza la etiqueta con vestidos menos encorsetados. Prima, en todo caso, la  originalidad sobre la tradición. O, al menos, se reinterpreta en un lenguaje más acorde al mundo actual. Es la misión de todas las nuevas generaciones.

En septiembre aumentan las fiestas preboda y es, además, el mes más tranquilo del verano para ir de luna de miel. Los días aún son largos para las fotos y el calor ya no asfixia, lo que es de agradecer para indumentarias, novios e invitados. Todo ventajas, la verdad.

Estilísticamente, esto nos permite el DIY (“Do it yourself” o «hazlo tú mismo«) para crear nuestro outfit festivo en cualquier tienda, y elevar un simple vestido a look de evento eligiendo bien los accesorios de fiesta. Ya no hay por qué dejarse un pastizal en la modista o tienda especializada en ceremonia.

Desde Sé Qué Ponerme, os recomendamos una opción segura y polivalente: vestidos largos y lisos. Eso sí, teniendo en cuenta una serie de tips:

El vestido largo no es fácil de llevar, hay que lucirlo con altura. Cómo éste no es siempre el caso, podemos optar por algo liso mejor que estampado, pues éste aumenta nuestro volumen haciéndonos desaparecer tras él. Y ya que liso nos va a estilizar más, si elegimos un tono suave de nuestra propia paleta cromática, es ideal para una boda de día. Además, el liso cansa menos la vista, es atemporal, nos va a servir para otras ceremonias y nos permite jugar con los accesorios. Con vestido liso lo mejor es zapato con algún detalle, incluso colorista, pero en tonos afines, para restarle sobriedad.  Después, un bolso de color, con forma de fruta o una cara, le aportará alegría. En cuanto a bisutería, poca cosa; si es de manga larga, una sortija grande y con carácter será perfecta y suficiente.

Espero que os sirva, Mar Gago.

Mar
Diseñadora de moda, estilista, patronista, asesora de imagen, personal shopper y cool hunter por la Escuela Superior de Diseño y Moda Goymar y por la Escuela Superior Marcelo Macías. Gestiona el blog de moda “SE que ponerme” y colabora en suplementos de moda en prensa escrita, imparte cursos de imagen personal y trabaja como personal shopper y estilista.

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