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MONO NEGRO NOCHE y DÍA

El mono negro desbanca al LBD y reclama su puesto como must-have de fondo de armario

Hay prendas básicas que resisten todo tipo de situaciones. El mono negro no sólo es una de ellas sino que sube posiciones como el más firme candidato a sustituto del LBD (Little Black Dress), imprescindible en cualquier fondo de armario. ¿Por qué? En primer lugar porque, cada vez más, la moda se desencorseta y tiende a la comodidad sin privar de terreno al glamour. En segundo, porque un mono es más versátil y desenfadado que un vestidito negro. En tercero, porque no para de reinventarse con gran acierto. Pero no son las únicas razones.

Esta semana hemos visto a Ariadne Artiles, embarazada, con mono negro. Un estilismo diez: bien adaptado a su persona y estado y respetando el rigor del acto de pésame a su ex.

Lo cierto es que es una prenda perfecta para llevar en la maleta por versátil y fácil de combinar, porque ocupa muy poco, porque nos puede resolver las 24 h según complementos de día o noche, porque es un excelente aliado para las largas jornadas de viaje… y una vez en destino, basta pasarle un agua y colgarlo de una percha.

Un mono negro es tan básico como elástico en posibilidades. En función de escote y tejido, abarca desde la oficina a la playa o la fiesta.

El tejido determina la frescura visual, y el tinte negro en telas de algodón y lino consiguen opacidad y lo hacen más liviano y fresco, restándole dramatismo. Los tejidos más fluidos, en seda o gasa, logran un efecto brillo de claroscuros que lo hace idóneo para un dress code más elevado.

En «SE que ponerme» os proponemos uno intermedio, el clásico todo terreno para todo tipo de mujeres y siluetas. Es de algodón, estupendo para todo el día por su aspecto mate y fresco. En cuanto a la forma, con el cuello redondeado y la manga incipiente, ampliamos el rango de edad para las que ya no tenemos 20 años.

Los adornos de bolas o tassels le dan el toque actual y lo contextualizan como tendencia de esta temporada de verano 2017, además de imprimirle un movimiento y coquetería que rebajan sobriedad al negro.

Y finalmente, los complementos: no más de tres colores y que sean afines, para no cortar o romper esa verticalidad que nos regala una silueta en negro. De día, tostados y turquesa; por la noche, del rosa al granate.

En verano y de vacaciones, mejor pocas cosas. Elegid para el día entre gafas de sol, turbante (tendencia del verano que continuará este otoño-invierno 2017/18), pendientes, capazo -muy útil como shopper o playa- y alpargatas de ante.

Tarde-noche: pendientes grandes, coloridos y con movimiento -por si queremos pelo recogido y maquillaje intenso-; bolso tipo saco donde llevar una chaqueta; anillo y sandalias de raso con strass.

Si aún no tenéis vuestro mono negro en el armario, a por él; si ya está, empezad a exprimir sus mil posibilidades.

Espero que os guste, Mar Gago

 

 

Mar
Diseñadora de moda, estilista, patronista, asesora de imagen, personal shopper y cool hunter por la Escuela Superior de Diseño y Moda Goymar y por la Escuela Superior Marcelo Macías. Gestiona el blog de moda “SE que ponerme” y colabora en suplementos de moda en prensa escrita, imparte cursos de imagen personal y trabaja como personal shopper y estilista.

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