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CHANEL TODAVÍA

¿Por qué la centenaria chaqueta Chanel no ha perdido un ápice de su atractivo?

Nada descubrimos diciendo que fue concebida como una prenda de rectas líneas masculinas, ni que Mademoiselle importó su célebre tweed desde Escocia. También sabemos que la lucieron las mujeres más elegantes de cada época, como un símbolo de vanguardia y buen gusto. Mil veces se ha mencionado su comodidad, sencillez y versatilidad, así como el corte en tres de sus mangas. Y estamos de acuerdo en todo, pero hay otros motivos que explican su paso de básico a clásico.

-Estructura. No falla en ninguna anatomía: marca los hombros y descansa en la cintura, que está cargada de femenina sensualidad.

-Adornos. Bolsillos de tapeta, desflecado, deshilachado y botonadura con la doble C son fijos: no hay chaqueta que no incorpore más de uno de estos elementos.

– Y el tweed. ¡El tweed! La mezcla de hilos, diferente en cada chaqueta, es la clave de su vistosidad y crea una tonalidad principal, pero llena de matices. Igual que en un buen cuadro, donde un fondo cuidadosamente trabajado aporta una inmensa riqueza al conjunto. Ese mismo conglomerado de colores es lo que la hace tan combinable.

El tweed es un tejido simple y complicado, pesado y ligero, y acompaña con igual fortuna a un vaquero que a una falda sastre. La misma chaqueta para un look casual que para un exclusivo evento: eso es lo que se llama éxito.

Una prenda que te vuelve chic al instante. Eso es lo que llamamos Chanel.

Espero que os guste, Mar Gago

 

Mar
Diseñadora de moda, estilista, patronista, asesora de imagen, personal shopper y cool hunter por la Escuela Superior de Diseño y Moda Goymar y por la Escuela Superior Marcelo Macías. Gestiona el blog de moda “SE que ponerme” y colabora en suplementos de moda en prensa escrita, imparte cursos de imagen personal y trabaja como personal shopper y estilista.

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