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PUNTUALIDAD BRITÁNICA

El célebre escritor francés, Julio Verne, escogió como personaje principal de “La vuelta al mundo en 80 días” a un británico llamado Phileas Fogg, que compartía protagonismo con la puntualidad y su reloj.

En el XIX se ocultaban tras un medallón por normas de cortesía. Ellas se los colgaban al cuello, y ellos, del bolsillo.

El reloj de pulsera nace en el siglo XX del ingenio de los pilotos de aviación, que se los ataban sobre la ropa para poder tener las manos libres y la hora a la vista.

Comenzaba así la era de la relojería suiza: desde los de ruedecilla, a los que había que dar cuerda, hasta los de cuarzo, alimentados por una pila.

Moda y nuevas tecnologías nos trajeron luego los psicodélicos relojes digitales. Ya en los 70, Nicolas G. Hayek, presidente del grupo Swatch, revoluciona el mundo relojero abaratando costes (lo reduce a 51 piezas) e inyectándole diseño. Nace así el reloj como complemento, del que han surgido infinitas marcas.

Y cuando creíamos que ya sólo adornaban nuestras vidas (muchos consultamos la hora en el móvil), vuelven con fuerza los relojes inteligentes, como seña de actualidad y progreso, para que podamos organizar nuestro tiempo sin esperar un tic-tac.

Imagino que no habréis olvidado cambiar la hora.

Espero que os sirva, Mar Gago.

Mar
Diseñadora de moda, estilista, patronista, asesora de imagen, personal shopper y cool hunter por la Escuela Superior de Diseño y Moda Goymar y por la Escuela Superior Marcelo Macías. Gestiona el blog de moda “SE que ponerme” y colabora en suplementos de moda en prensa escrita, imparte cursos de imagen personal y trabaja como personal shopper y estilista.

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