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UN LUGAR PARA CADA COSA

Una de las claves para facilitar estilismos es la organización del armario. El caos lleva al estrés y la pérdida de un tiempo que no sobra cuando madrugamos. Vestirse es un acto cotidiano que, apoyado en unas pautas de orden y constancia, puede convertirse en un grato ritual. Una vez tengamos un armario lógico, mantenerlo será lo más sencillo. Vamos allá.

1.- TODO a la VISTA. Lo que no se ve, se olvida. Hay cien formas de hacerlo, pero no es lo mismo ver todos los cinturones colgados en fila al abrir las puertas del armario, que desperdigados por los cajones y perchas.

2.- Un LUGAR FIJO para cada cosa. «¡Pero si juraría que lo había guardado aquí!» y otras formas de llegar tarde, tener que cambiar el look contrarreloj y salir de casa corriendo y de mal humor. De hecho, el orden es el mejor invento para las mentes perezosas: todo lo simplifica. La luz, el color y los grupos asignados serán nuestros aliados.

3.- Optimizar la ESTRUCTURA del MUEBLE/S. Profundidad de baldas y cajones en función de lo que vayamos a guardar, y priorizar por grupos de uso. Es decir, los cotidianos, como el de la ropa interior, deberán estar más a mano que los pañuelos de seda. Los jerseys, mejor apilarlos alternando el sentido del cuello para que no se inclinen y así equilibrar la altura. Los más pesados, debajo; no arrugarán los ligeros ni aplastarán a los que tienen accesorios pegados.

4.- PERSONALIZAR. ¿Quién no ha regresado a casa dispuesta a dejar su armario tan coquetamente ordenado como el de su amiga? Pero si ella es directora de banco y tú monitora de fitness, necesitarás una disposición diferente para priorizar tus grupos de uso; por muy monos que queden los ‘stilettos’ en primera fila. El armario es para ti, no para las visitas.

5.- Seguir el COLOR. Todo ayuda a la sensación de orden: las perchas, a ser posible, iguales. Las de madera dan un toque noble, y las blancas, de pulcritud; pero las de colores desubican. Una gama ascendente/descendente de color, también facilitará la localización visual. Sabremos que la blusa blanca está al principio; la negra, al final y la roja, por el medio, sin tener que recorrer todas las perchas mientras el tiempo vuela.

6.- Equilibrar la LUZ. ¡Cuántas veces desearíamos haber instalado una lamparita dentro del armario! Pero nos ayudará colocar los tonos claros, más visibles, en las zonas oscuras y, los negros, delante. Así evitaremos llegar al gimnasio con la prenda equivocada.

7.- NO MEZCLAR temporadas. Si hay espacio para ambas, pasar la anterior a las zonas secundarias; si no, retirarla. A veces bastan unas pocas bolsas de vacío para guardarla toda, evitándole el polvo y posible humedad, pues son herméticas y, además, reutilizables.

8.- Accesorios de ALMACENAJE. Ya existe multitud en el mercado, además de las caseras: como los moldes de cubitos de hielo para clasificar la bisutería en el cajón. Sólo tenemos que empezar a ordenar para descubrir cuáles necesitamos.

9.- CALZADO. Si sufrimos problemas de olor, mejor en un zapatero independiente; si no, pueden ir dentro del armario. También hay soluciones para tener a mano los pares más habituales economizando mucho espacio. El resto, en cajas semi transparentes o bien rotuladas, ya sea con una etiqueta o una foto por fuera.

10.- CAJAS. Muy útiles cuando no cabe todo en el armario. Protegen del polvo que no tenemos tiempo de limpiar cada mañana y contribuyen a la sensación de orden.

En resumen: llegar cansadas a casa y amontonar la ropa en una silla es un falso amigo de la comodidad, pues estamos en realidad duplicando y posponiendo un trabajo que apenas requiere cinco minutos evitar si la devolvemos directamente a su sitio.

El desorden genera más caos y la paz, aún en los pequeños detalles, hay que construírsela. Pero vale la pena el esfuerzo.

Espero que os sirva, Mar Gago.

Mar
Diseñadora de moda, estilista, patronista, asesora de imagen, personal shopper y cool hunter por la Escuela Superior de Diseño y Moda Goymar y por la Escuela Superior Marcelo Macías. Gestiona el blog de moda “SE que ponerme” y colabora en suplementos de moda en prensa escrita, imparte cursos de imagen personal y trabaja como personal shopper y estilista.

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